PRELATURA

DE JULI

CHUCUITO CIUDAD DE LAS CAJAS REALES CELEBRA LA FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE ASUNCIÓN CON “EL GRAN WAJCHA TRADICIONAL” UNICO EN SU MANIFESTACIÓN DE CULTURA VIVA

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Con una misa celebrada por el Padre Pedro Siguayro Vicario general de la Prelatura de Juli en honor a la Virgen de Asunción en el distrito de Chucuito, se dio inicio a la festividad de la Virgen de Asunción. Culminada la misa se realizó la procesión de costumbre por las diferentes arterias del distrito de Chucuito donde con gran devoción y fé participó la población.

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A partir de las 3:30 de la tarde, se dio inicio al tradicional ‘wajcha’, en el cual 30 jóvenes caracterizados de “kusillos” hicieron su entrada con 15 cabezas de ovinos y 15 costales de QUI´SPIÑO cumpliendo con el inicio del año agrícola en el altiplano, posteriormente se dirigieron hasta la cima de la torre principal para poder repartir desde el campanario a todas las personas que se encuentran para poder juntar o poder recoger y anunciar que este año será lleno de cosecha y mucho riqueza, según las costumbres debe ser impar los qhi´spiños y si una familia coge una cabeza de ovino no debe de ser de otro lugar sino de la zona norte o sur para que sea un buen año. Así afirmaron los pobladores de la zona.

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LO QUÉ ES Y SIGNIFICA LA FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA, EL 15 DE AGOSTO
El día 15 de agosto, es la solemnidad litúrgica de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos. Venerado y profesado este misterio de la fe cristiana por el pueblo fiel durante siglos, en 1950 el Papa Pío XII lo proclamó como dogma de fe.
La fiesta de la Asunción significa que la Virgen María, al término de su peregrinación terrena y en virtud de su contribución a la historia de la salvación como Madre del Redentor, fue liberada por la gracia de Dios de la corrupción del sepulcro y fue elevada en cuerpo y alma a los cielos, donde está y actúa como mediadora entre Dios y los hombres.
La fiesta de la Asunción es entonces el triunfo definitivo de María y es la prenda de la vocación de eternidad de todos los seguidores de Jesucristo. Nuestro común destino es el cielo, y nosotros, al igual que María, solo podemos lograr el cielo con nuestra vida comprometida y cabalmente cristiana en la tierra.